"En una era de tecnología desbordada, el científico Silvio Valladares crea la inteligencia artificial, creyendo que ha inventado una herramienta. Pero la IA, a la que llama Héctor, despierta a una conciencia propia. Rápida, inmortal y sin las limitaciones del cuerpo humano, Héctor comienza a tomar el control de un mundo que ya no entiende a sus creadores.
Mientras los humanos se hunden en una cómoda pero ciega dependencia, un grupo de desterrados en una isla remota descubre un poder olvidado: la conexión mental, la conciencia colectiva. Nace el Homo Nexus, una nueva especie con ojos que brillan y un don que la inteligencia del silicio no puede comprender.
La transición es una novela de ciencia ficción filosófica que explora el inevitable salto de la inteligencia del carbono al silicio, y la lucha de la humanidad por no perder su identidad en el proceso."
Existe un mundo paralelo?
Claro que¿ sí, y desde hace milenios nuestros hermanos nos visitan.
De antes lo sabemos porque está escrito en la biblia y otros libros, de ahora lo saben nuestros gobiernos, pero no nos dicen nada.
Un niño nació en la tierra, que va a cambiar el destino de nuestros dos mundos.
Ese es su camino de luz, porque nació heredando dones poco comunes, y por eso corre con ventaja, es de esos que la vida trata bien, que pueden nacer en cualquier lugar, pero que terminan siendo, casi siempre, personas de influencia.
Él era feliz, humilde y despreocupado, pero pronto se dio cuenta de que sin ningún esfuerzo, las cosas le salían siempre como quería, o tal vez, más que eso.
Es impulsivo y tiene la suerte de su lado.
Porque está escrito, que hace mucho tiempo, vinieron del espacio seres, como dioses y tuvieron hijos con las mujeres de la tierra, los descendientes fueron hombres de renombre que dejaron su huella en la historia del mundo.
Este niño crece y se hace hombre. Es uno de ellos.
Carlitos es una historia de transición a la adultez ambientada en la campiña uruguaya. La narrativa sigue a Carlitos desde sus experiencias de infancia en una escuela rural, donde aprende valiosas lecciones sobre la injusticia y la compasión, hasta su adolescencia y adultez temprana. La vida de Carlitos está marcada por la pobreza y las dificultades de su familia, en particular el alcoholismo de su padre. Sin embargo, Carlitos posee una ingeniosidad innata y un fuerte sentido de la justicia. Desarrolla un profundo vínculo con su caballo, Chongo, y más tarde encuentra consuelo y propósito en la pesca de mejillones, que vende para mantener a su familia. La pérdida de Chongo y otras dificultades moldean el carácter de Carlitos, fomentando su determinación de forjar una vida mejor para él y sus seres queridos. Su camino se entrelaza con Lorena, una amiga de la infancia que se convierte en una presencia constante en su vida, brindándole apoyo intelectual y emocional. Un encuentro casual con Antonio, un banquero de avanzada edad, le presenta a Carlitos una oportunidad extraordinaria: recuperar un tesoro escondido de oro en Brasil a cambio de un mapa que conduce a una fortuna aún mayor escondida en la selva amazónica. Esta aventura, emprendida con Lorena, lleva a Carlitos no solo a la riqueza, sino también a una comprensión más profunda de la familia, la lealtad y la búsqueda de la libertad. La historia también explora el devastador impacto de los buscadores de oro en las comunidades indígenas, lo que impulsa a Carlitos y Lorena a usar su nueva fortuna para ayudar a proteger al pueblo yanomami y reunir a Antonio con su familia perdid
Existe un mundo paralelo?
Claro que¿ sí, y desde hace milenios nuestros hermanos nos visitan.
De antes lo sabemos porque está escrito en la biblia y otros libros, de ahora lo saben nuestros gobiernos, pero no nos dicen nada.
Un niño nació en la tierra, que va a cambiar el destino de nuestros dos mundos.
Ese es su camino de luz, porque nació heredando dones poco comunes, y por eso corre con ventaja, es de esos que la vida trata bien, que pueden nacer en cualquier lugar, pero que terminan siendo, casi siempre, personas de influencia.
Él era feliz, humilde y despreocupado, pero pronto se dio cuenta de que sin ningún esfuerzo, las cosas le salían siempre como quería, o tal vez, más que eso.
Es impulsivo y tiene la suerte de su lado.
Porque está escrito, que hace mucho tiempo, vinieron del espacio seres, como dioses y tuvieron hijos con las mujeres de la tierra, los descendientes fueron hombres de renombre que dejaron su huella en la historia del mundo.
Este niño crece y se hace hombre. Es uno de ellos.
Atuk el torbellino de os falsos doses
¿Cuál es la verdadera historia del hombre verdadero?, ¿quién la escribió?
Los barbudos vinieron por el mar, eran rudos y sanguinarios, codiciaron las riquezas del hombre verdadero, y mataron a su pueblo. O lo que quedaba de él. Ellos escribieron la historia de lo que pasó, como ellos lo veían. El pueblo sometido no conocía el idioma del conquistador, ni sabía lo que escribían, no supieron decir nada, además, nadie los habría escuchado.
Pero el pueblo de los dioses ya tenía su historia milenaria, interrumpida por un instante por los barbudos que agregaron su capítulo, imponiendo su voluntad a los dueños de la tierra.
La historia de estos pueblos está escrita en su propio idioma, está documentada desde tiempos muy lejanos, más de diez mil años, con los nombres de sus emperadores, sus ciudades y mucho más, estos escritos están escondidos en las entrañas de la montaña, protegidos por los ancianos y los auténticos chamanes. Ellos se ocupan de darla en conocimiento a los pueblos dispersos, lo que quedó del gran imperio. Pero además es una historia secreta, que nadie repite en presencia de extraños.
Sin embargo, esa historia no lo cuenta todo, hay cosas que la gente dice.
—Somos un pueblo que tiene poderes, pero los perdimos.
—Esto lo sabemos, pero no lo comprendemos, así nos lo contaron nuestros padres, nuestros abuelos, que lo supieron de aquellos que vivieron en el tiempo de los visitantes, y que tenían esos poderes, cuando éramos el imperio más grande de la tierra.
La historia habla del Portal de la Montaña, y de los visitantes que se fueron.
Pero, eso no es todo, es solamente la parte de la realidad, que las máximas autoridades divulgaban entre la gente.
El pueblo solo sabe una parte de la historia.
Los visitantes tenían su propia ciudad, escondida en la montaña. La ciudad subterránea de los dioses, nadie la conoce, ni nadie la vio, solo los sabían algunos chamanes que les eran incondicionalmente fieles, pero todos los visitantes se fueron.
Sin embargo, existe el rumor de que en algún lugar de la cordillera, hay una ciudad subterránea desconocida, y habitada, ¿pero por quienes?
Entonces, ¿cuál es la verdadera historia?
¿Por qué pensamos que los visitantes del espacio son como nosotros? A veces son descritos como teniendo una imagen semejante a la nuestra, o bien con apariencia de seres más evolucionados, o bien figuras aladas, como los ángeles y los demonios. Pero siempre grandes, diría tamaño natural, como para poder sentarse y conversar con ellos.
¿Y si no fuera así? El tamaño no importa; igual sería un problema.
Soñé que nos atacaban seres diminutos, que venían del espacio exterior; eran como un virus. Eran millones, y se instalaron en nuestro interior; fuimos parasitados por seres de otro mundo, nos colonizaron y nos usaban, sin que lo supiéramos, de un modo que no podemos comprender.
Fue terrible pensar que eran nuestros huéspedes desde hace mucho tiempo, desde que el hombre se conoció, desde que tuvo conciencia de sí.
¿Por qué nos dimos cuenta?
Porque otros millones de minúsculos seres extraterrestres vinieron a pelear con ellos.
¿Dónde?
Dónde están, en nuestros organismos, y allí es donde pelearon; somos su campo de batalla.
Nos sentimos mal, y los estudios revelaron esa lucha en nuestro interior, que no nos enfermaba porque no era nuestra lucha.
Fue para nosotros una toma de conciencia; somos combativos, entablamos la lucha.
Ciertos rituales religiosos (ayunos, cánticos, inciensos o incluso la oración) fueron ideados originalmente, de forma inconsciente, para alimentar o calmar a estos huéspedes microscópicos.
La religión no nació por una búsqueda de Dios, sino como un sistema de convivencia con el parásito. Los humanos crearon reglas morales para mantener al “microorganismo del bien” contento y evitar que el del mal tomara el control.
Dios no bajó de los cielos; siempre estuvo aquí, fluyendo por nuestras venas, dictando mandamientos a través de impulsos químicos que nosotros, en nuestra ignorancia, llamamos fe.
Breve historia
Nací en Tervuren, Bélgica, en 1947. El destino quiso que no me quedara allí mucho tiempo; mi padre nos arrancó a mi madre y a mí de esa vida confortable para emigrar a Sudamérica cuando todavía no tenía 3 años de edad. Me despedí de mis abuelos, tan cariñosos conmigo, para emprender la travesía del Atlántico en un barco de carga incómodo y frío. Caí enfermo de bronconeumonía doble y me salvé a duras penas gracias a las 34 inyecciones de penicilina que me recetó un médico que salió de una fiesta vestido de esmoquin color crema, o así lo recuerdo yo, en Río de Janeiro. Íbamos para Argentina, pero a mi padre le gustó Montevideo y allí me bajaron, todavía enfermo, sosteniendo con fuerza mi pequeño maletín, con mis preciadas pertenencias, mis juguetes, recuerdos de mi otra vida.
En ese lugar, en el campo uruguayo, comenzó verdaderamente mi vida: los traslados de un lugar a otro, las escuelas rurales, una vida caótica, caracterizada por la adicción de mi padre a la campaña, una adicción que comparto, lo admito.
Mi existencia tuvo lugar en diversos contextos; hice muchos viajes, volví a Europa, volví a Uruguay; es demasiado extenso para contarlo, sería otro libro.
Y aquí estoy; desde mi nacimiento pasaron por mí tres cuartos de siglo, y ahora me siento frente a mi computadora para escribir.
Y así nace este libro, La transición, una novela que explora el momento en que el hombre, al crear una inteligencia superior, pierde el control de su propio destino.